La preocupación fue expresada públicamente por una cibernauta, quien denunció que la estudiante agredida presuntamente vendría sufriendo insultos, humillaciones y hostigamiento desde hace tiempo. Asimismo, señaló que habría recibido testimonios sobre supuestas amenazas y agresiones a la salida del plantel. La denunciante también manifestó su inquietud por otros presuntos casos de violencia entre escolares e incluso posibles tocamientos indebidos que, según indicó, no habrían recibido una atención adecuada. Estas afirmaciones requieren una investigación imparcial por parte de las autoridades competentes.
Ante la gravedad de las denuncias, la denunciante solicitó la intervención de la UGEL Abancay, la Dirección Regional de Educación de Apurímac y la Defensoría del Pueblo, a fin de que se investiguen los hechos y se determine si se adoptaron las medidas de prevención y protección correspondientes.
Frente a esta situación, se espera un pronunciamiento de las autoridades educativas mencionadas, para conocer si el caso ya está siendo investigado y qué medidas se adoptarán para proteger a los estudiantes. La violencia escolar no debe minimizarse y toda denuncia debe ser atendida con celeridad, garantizando la confidencialidad e integridad de los menores involucrados. Los estudiantes tienen derecho a recibir educación en un ambiente seguro, libre de violencia, hostigamiento y cualquier forma de maltrato.