De acuerdo con el cronograma establecido, los restos de ambos jóvenes llegarán a Abancay a las 8:00 de la mañana, siendo recibidos en el frontis de la Iglesia Guadalupe. Posteriormente, se desarrollará una peregrinación por las principales calles de la ciudad con destino al Estadio El Olivo, escenario donde se realizará la ceremonia central de homenaje. En este recinto se espera la presencia de autoridades deportivas, dirigentes, compañeros de equipo, así como de la barra oficial e hinchas del Club Miguel Grau de Deportes, quienes les brindarán el último adiós en medio de un profundo sentimiento de dolor.
Tras el homenaje deportivo, los féretros serán trasladados hasta la vivienda de la familia Cañari para una despedida íntima junto a sus seres queridos. Asimismo, el recorrido comprenderá una parada especial en la Comandancia de la Policía Nacional del Perú, donde también se les rendirá un homenaje póstumo, antes de emprender el retorno hacia la provincia de Andahuaylas. Finalmente, el jueves 2 de julio, sus restos recibirán cristiana sepultura en el cementerio del distrito de Pacucha, provincia de Andahuaylas, lugar de donde son naturales.
La muerte de los hermanos Cañari Torres ha causado una profunda consternación en Apurímac. Ambos integraban el Club Miguel Grau de Deportes de Abancay y habían viajado a Andahuaylas para disputar un encuentro frente al Instituto Apurímac. Sin embargo, tras permanecer algunas horas más en la ciudad para visitar a sus familiares, emprendieron el retorno hacia Abancay durante la madrugada del lunes. A la altura del sector Yanayacu, distrito de Kishuara, el automóvil Kia Picanto en el que se desplazaban colisionó frontalmente contra un bus de la empresa Real Chankas, provocando un violento impacto que acabó con sus vidas de manera instantánea.
Mientras las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer las causas del fatal accidente, la comunidad deportiva de Apurímac permanece de luto por la irreparable pérdida de dos jóvenes futbolistas que eran reconocidos por su talento, disciplina y compromiso con el deporte.
El homenaje que recibirán en Abancay busca no solo despedirlos con el respeto y cariño que supieron ganarse, sino también rendir tributo a dos hermanos que dejaron una huella imborrable en el Club Miguel Grau de Deportes y en el fútbol apurimeño.