El proceso contempla la limpieza manual de paredes y fondo de los reservorios, seguida de la desinfección con solución de hipoclorito de calcio, aplicando las medidas de seguridad correspondientes y el uso de equipos de protección personal.
Las jornadas se realizan de manera coordinada con los directores de las instituciones educativas, cumpliendo con la frecuencia mínima establecida por la normativa sanitaria, que dispone la limpieza y desinfección de estos sistemas cada seis meses.
Estas intervenciones permiten eliminar contaminantes y asegurar la calidad del agua destinada al consumo de la comunidad educativa, contribuyendo a la protección de la salud de estudiantes y docentes.