A lo largo de los años, el proyecto ha pasado por múltiples etapas de evaluación, cambios de modalidad y anuncios de financiamiento sin lograr concretarse. Diversas gestiones gubernamentales han incluido el teleférico dentro de sus prioridades, pero factores como la falta de cierre financiero, ajustes técnicos y trabas administrativas han impedido su avance definitivo.
El impulso más reciente proviene del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), que ha reiterado su interés en ejecutar el proyecto bajo la modalidad de Asociación Público-Privada. Sin embargo, especialistas advierten que aún se requiere claridad en los estudios de demanda y sostenibilidad, así como garantizar la protección del entorno natural y cultural de la zona.
Mientras tanto, el teleférico de Choquequirao no es el único proyecto de gran envergadura que sigue en espera. Iniciativas como la modernización de infraestructura vial en corredores turísticos del sur, la ampliación de aeropuertos regionales y proyectos de conectividad digital también registran retrasos, pese a su importancia para cerrar brechas de desarrollo.
En este contexto, el caso de Choquequirao se ha convertido en un símbolo de los desafíos que enfrenta la ejecución de proyectos públicos en el país. La expectativa ciudadana se mantiene, especialmente en la región Apurímac, donde se espera que iniciativas de este tipo impulsen el turismo, generen empleo y promuevan un crecimiento económico más descentralizado.