A poca distancia de Tambopata, entre Puno y Madre de Dios, los mineros ilegales destruyen el Parque Nacional Bahuaja Sonene. Cerca de 500 hectáreas fueron deforestadas dentro y alrededor del área protegida, muy cerca del río Inambari y la comunidad de Kotsimba. La Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Puno identificó hasta 18 puntos de minería ilegal que colindan con la zona de amortiguamiento del parque. Estas actividades continúan expandiéndose sin control hacia sectores sensibles. El uso de mercurio destruye el hábitat de peces y taricayas y obliga a migrar al lobo de río.
En Quebrada Honda y Cajavilca (Áncash), contaminan cabeceras de cuenca y aceleran el retroceso glaciar en el Parque Nacional Huascarán, así como amenazan glaciares, lagunas, pastizales, matorrales, bofedales, zorros andinos, pumas y venados. En este parque, los mineros también avanzan hacia zonas altoandinas de Recuay y Pallasca.
Según Ojo Público, entre 2016 y 2020, el Ministerio Público destruyó en Quebrada Honda campamentos, equipos, herramientas y minerales de 23 minas ilegales.
Más zonas afectadas
En Cajamarca, esta minería pone en peligro la diversidad del Santuario Nacional Tabaconas Namballe, porque contamina ríos con metales pesados, deforesta cabeceras de cuenca y degrada un ecosistema de páramo y bosque de neblina, hábitat del tapir de montaña, una especie en peligro.
Hay impacto en el río Samaniego y en la quebrada Machete, frontera con Piura, donde se destruye el “colchón” hídrico del páramo por la presencia de mercurio y sedimentos que comprometen la calidad del agua para consumo humano y riego en los distritos de Tabaconas y San Ignacio.
Pasa lo mismo con la Reserva Nacional de San Fernando, en Marcona, Nasca (Ica), donde el incremento de la minería informal afecta la fauna marina. San Fernando es el hogar de especies tan emblemáticas y frágiles, como el pingüino de Humboldt. En marzo de este año, la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Ica destruyó ocho campamentos rústicos y un socavón vinculado a la minería ilegal en el sector sur del cerro Huaricangana, dentro de la reserva nacional.
La minería ilegal también avanza sobre el área protegida de las Líneas de Nasca y destruye geoglifos, acueductos y zonas arqueológicas que sobrevivieron más de dos mil años. En Tulín instalaron una planta minera cerca de un geoglifo trapezoidal, mientras que, en Quemazón, Socos y Los Paredones se registran detonaciones con dinamita, apertura de zanjas y perforaciones profundas. Leonardo Fabio Rojas Escajadillo, conocido como el Caminante del desierto, denuncia que el Estado no protege el patrimonio y solo reacciona cuando el daño ya es irreversible.
En Puno, la zona de amortiguamiento del lago Titicaca está siendo invadida por mineros ilegales. Reportes del Sernanp advierten la expansión de esta actividad ilícita desde hace más de una década, que amenaza especies como la rana gigante y aves acuáticas andinas, así como extensas hectáreas de totorales. Según especialistas y organismos ambientales, si no hay una respuesta estatal efectiva, el daño será irreversible.
La Reserva Paisajística Subcuenca del Cotahuasi es otra área natural ubicada en Arequipa que está en permanente riesgo. Inclusive en años anteriores se hicieron labores de interdicción y se destruyó maquinaria y equipos empleados por la minería ilegal.