La muerte de Efraín ha generado indignación y profundo dolor entre sus familiares, amigos y conocidos, quienes durante el sepelio en el cementerio general de Condebamba cuestionaron la falta de avances significativos en las investigaciones. Por ello, exigen a la Policía Nacional del Perú y al Ministerio Público que actúen con celeridad y desarrollen una investigación exhaustiva que permita reconstruir las últimas horas de vida de la víctima, identificar a las personas con las que estuvo antes de ser encontrado y determinar las circunstancias en las que fue agredido y abandonado.
El caso también ha puesto en cuestión la capacidad de respuesta del sistema de salud frente a una emergencia de esta gravedad. Según los cuestionamientos expresados, el Hospital Regional Guillermo Díaz de la Vega no habría contado con especialistas en neurocirugía para atender las graves lesiones que presentaba el joven, situación que habría dificultado o retrasado su referencia a un establecimiento de mayor complejidad en la ciudad del Cusco. Pese a la esperanza de sus seres queridos de que pudiera recibir atención especializada en la ciudad imperial, Efraín finalmente no llegó a ser trasladado. Las circunstancias de este proceso deberán ser esclarecidas por las instancias competentes.
Efraín Llamocca Suni era natural de Ayacucho, pero vivió prácticamente toda su vida en Abancay. Se ganaba la vida con la venta de habas y maní tostado y, durante los últimos días, también comercializaba helados. Su fallecimiento deja un profundo pesar entre quienes lo conocieron. Sus familiares, amigos y allegados demandan justicia y respuestas por este asesinato consumado por una brutal agresión. Asimismo, hacen un llamado a los vecinos y a cualquier persona que pudiera tener información sobre lo ocurrido para que colaboren con las autoridades, a fin de que este caso no quede impune.