Afortunadamente, y pese a la altura, el niño pudo ser atrapado por personas mayores, evitando el impacto contra el suelo. No presentó lesiones de gravedad y solo sufrió un fuerte susto, según señalaron personas cercanas a la agrupación. Sin embargo, el hecho dejó en evidencia el riesgo al que se exponen los menores y los propios bailarines durante estas representaciones que implican equilibrio y fuerza física.
Cabe señalar que no es la primera vez que se reportan incidentes similares durante la festividad del Niño Rey en diferentes distritos de las provincias de Andahuaylas y Chincheros. En varias oportunidades se han registrado caídas y accidentes que, aunque no han pasado a mayores, mantienen en alerta a la población y a las autoridades locales.
Si bien estas prácticas forman parte de tradiciones culturales arraigadas en la región, cada vez son más las voces que piden adoptar medidas de seguridad estrictas o reemplazar estas demostraciones por otras expresiones que no pongan en riesgo la integridad de niños y bailarines. La celebración que debía ser de fe y alegría estuvo a punto de convertirse en tragedia, reabriendo el debate sobre la protección de los participantes en este tipo de actividades.
