Según relataron los pobladores, el impacto del rayo fue tan fuerte que los animales murieron de forma inmediata dentro del corral, sin posibilidad de rescate alguno. En cuestión de segundos, el esfuerzo de toda una vida dedicado a la crianza quedó reducido a pérdidas irreparables, dejando a la familia damnificada en una situación de extrema vulnerabilidad.
Esta tragedia evidencia, una vez más, la fragilidad de las comunidades altoandinas frente a los fenómenos naturales y la necesidad de contar con mecanismos de prevención, seguro agrario y respuestas rápidas ante desastres. Las condiciones climáticas extremas vienen intensificándose durante la temporada de lluvias, generando daños tanto en la ganadería como en la agricultura de subsistencia.
Los pobladores informaron de manera inmediata a la Municipalidad Distrital de Curasco y a la Municipalidad Provincial de Grau, solicitando la intervención urgente de Defensa Civil y de las áreas de Desarrollo Económico para la evaluación de daños y la entrega de apoyo humanitario. Se espera que las autoridades actúen con prontitud para mitigar el impacto económico y social que esta pérdida representa para la familia afectada.
