Mientras algunos ciudadanos consideran que la campaña representa una estrategia válida para captar nuevos electores, otros cuestionan el retorno del fujimorismo y recuerdan las actuaciones de la bancada de Fuerza Popular en el Congreso durante los últimos años.
Las pintas con frases de respaldo a Keiko Fujimori aparecieron principalmente en zonas urbanas y avenidas transitadas de Abancay, donde simpatizantes buscan posicionar nuevamente la candidatura naranja de cara a la segunda vuelta electoral.
Según los resultados de la ONPE al 98,78 % de actas procesadas en Apurímac, Keiko Fujimori obtuvo apenas el 6,8 % de la votación regional, equivalente a 13 mil 672 votos, ubicándose en el cuarto lugar de las preferencias electorales. Estas cifras reflejan uno de los escenarios más complicados para Fuerza Popular en el sur del país, donde históricamente el respaldo al fujimorismo ha sido reducido en comparación con otras regiones.
Por otro lado, su contendor, Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, alcanzó en Apurímac un contundente 41,02 % de los votos válidos, equivalente a 81 mil 421 votos, consolidándose como la principal fuerza política en la región. Este amplio margen evidencia la difícil tarea que tendrá Fuerza Popular para intentar acortar distancias y ganar respaldo ciudadano en las próximas semanas.
Pese a ello, dirigentes y militantes del partido naranja aseguran que intensificarán las actividades proselitistas en toda la región con el objetivo de convencer a los electores indecisos.
Sin embargo, analistas y ciudadanos consideran que el principal obstáculo para Keiko Fujimori continúa siendo la percepción negativa que mantiene parte de la población respecto al desempeño del fujimorismo en el Congreso, situación que todavía genera cuestionamientos sobre la crisis política que atraviesa el país.
