La jueza del Juzgado de Familia de Abancay, Dra. Rosa Sánchez Villafuerte, explicó que la práctica se sustenta en el principio del interés superior del niño, así como en los principios de corresponsabilidad parental y coparentalidad, reconocidos en la legislación nacional e instrumentos internacionales de protección de la niñez.
El modelo DES permite que, a solicitud de la parte afectada por el incumplimiento de una sentencia, se programe una diligencia especializada en la que participan el juez, los progenitores, sus abogados y el equipo multidisciplinario conformado por profesionales de Psicología y Trabajo Social. Durante la audiencia se identifican las causas que dificultan el cumplimiento de la resolución judicial y se adoptan medidas concretas para superar dichas dificultades.
Asimismo, el mecanismo contempla el seguimiento permanente por parte del equipo multidisciplinario durante períodos que pueden extenderse desde algunos meses hasta un año, dependiendo de las necesidades de cada caso. Esta supervisión permite verificar el cumplimiento de las disposiciones judiciales y contribuir a la recuperación de la estabilidad emocional, social y psicológica de los niños involucrados.
La buena práctica DES fue implementada en septiembre de 2025 y, tras más de seis meses de aplicación, ha evidenciado resultados alentadores. Según informó la magistrada, más del 90 % de los casos atendidos mediante este mecanismo han alcanzado resultados efectivos, reduciendo significativamente las controversias entre los progenitores y fortaleciendo las relaciones familiares.
De acuerdo con los informes emitidos por el equipo multidisciplinario, uno de los principales logros de esta iniciativa ha sido la mejora en los niveles de estabilidad y bienestar de los niños, niñas y adolescentes.
Con acciones como esta, la Corte Superior de Justicia de Apurímac continúa promoviendo buenas prácticas que fortalecen el acceso a la justicia y garantizan decisiones judiciales efectivas en beneficio de la población más vulnerable.
